Alondra de la Parra, la mujer que lleva la batuta

La directora de orquesta, Alondra de la Parra, es un fenómeno en el mundo de la música clásica. Nacida en Nueva York y criada en México, hoy Alondra de la Parra es directora musical de la Orquesta Sinfónica de Queensland en Brisbane y embajadora de marca de Mercedes-Benz.

En una entrevista para la revista SHE’s Mercedes, nos cuenta cómo es dirigir una orquesta.

 

1. Los músicos callejeros están por todos lados aquí en Berlín. Como una de las mejores directoras del mundo, ¿qué piensas cuando un violinista está tocando una pieza especialmente difícil sin alcanzar las notas correctas?

Soy feliz si los espectadores están disfrutando la música, que normalmente es así. Cuando tomó un taxi, es normal que vengan escuchando música clásica en el radio y he tenido muchas discusiones apasionadas sobre compositores con los taxistas.

 

2. ¿Qué tan perfeccionista eres cuándo se trata de tu trabajo?

Bueno, la perfección es la meta para cualquier director, pero también es complicado, porque una orquesta está hecha de personas, no máquinas, y todos cometemos errores, lo que al final también es bueno.

 

3. ¿La música clásica perdona errores?

Claro. Todos respiramos, todos tenemos diferentes temperamentos. Eso es lo que amo de mi trabajo, puede ser impredecible y todo es acerca de la gente.

 

4. ¿Cuál es el mayor reto al dirigir una orquesta?

Diría que crear un común entendimiento de la música y el sentido de coherencia. Para mi, crear un sentido de unidad es importante, asegurárme que los músicos interpreten la composición en el mismo modo y que la orquesta se una.

 

5. ¿Y cómo haces eso?

Trato de motivar a cada miembro de la orquesta a dar su máximo, pero al mismo tiempo tengo que reforzar el sentido de coherencia. El tiempo también es importante, lo debo manejar conscientemente y definir prioridades. Habló con el público y a veces debo defender a la orquesta. Como director, uno debe tomar diferentes roles.

 

6. Suena como un trabajo en el que se necesita mucha experiencia.

Lo es. Por eso le toma tiempo a un director ser realmente bueno. Tienes que crecer dentro de este mundo junto a sus desafíos.

 

7. Ahora tienes 37 años. ¿Cuándo te diste cuenta que querías ser directora de orquesta?

Muy joven. Provengo de una familia muy artística y musical. Cuando tenía 13 años me obsesioné con escuchar a Shostakovich, Stravinsky y Bartók, y desde entonces he amado la música sinfónica. Tengo muy buen oído, lo que motivó a mi padre a preguntarme si quería ser directora de orquesta. Me pareció una idea muy alocada, pero también emocionante.

 

8. La personalidad del músico también contribuye a la forma en que una pieza es interpretada. ¿Cómo logras la unidad que buscas?

El líder debe tomar decisiones que se relacionan con lo que se está tocando. Se establece un tipo de arquitectura musical para crear el sonido, se le comunica a los músicos, te aseguras que todos tengan esa idea y que se cumpla.

 

9. ¿Dirigir es acerca del poder?

No. Para mi no lo es.

 

10. ¿Entonces?

Trabajo en busca de la unidad. Amo la belleza que se crea cuando todo se une.

 
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11. ¿Qué pasa cuando no se está logrando?

La comunicación es la clave. Por mucho tiempo, muchos directores han tenido visiones diferentes, pero creo que la comunicación debe fluir en ambos sentidos. No todo es acerca de seguirme, se trata de proveer un estímulo para que podamos captar una idea común. A veces debo ofrecer algo a los músicos, otras simplemente dejarlos ser. Creo que es esencial desarrollar la confianza. Yo confió en que ellos hagan lo mejor y ellos deben confiar en mí para que pueda tomar las mejores decisiones posibles y no solo controlarlo todo. Es un baile entre el liderazgo y la confianza.

 

12. Sin duda debe ser difícil de balancear. ¿Cómo permaneces en calma si la orquesta está fuera de ritmo?

Soy muy apasionada y presento mis ideas de la forma más convincente posible, es importante que todos estemos de acuerdo con esta idea. A veces no es así, pero como directora, debo insistir y mantenerla. Que la gente te quiera, entienda o alabe no es importante, tu tarea es tener una idea y asegurarte que todos la puedan realizar, lo que considero es la tarea más complicada. Quieres que todos estén contentos, pero no siempre es posible.

 

13. ¿Es más sencillo o más complicado para las mujeres?

No importa si el director es hombre o mujer, todos tenemos que lidiar con los retos y los conflictos. Este tipo de liderazgo debe ser aprendido. Todos tenemos rasgos femeninos y masculinos. No podría hacer lo que hago sin mi lado masculino, pero disfruto enormemente mi lado femenino también. Veo lo mismo que los directores masculinos. Muchas veces ellos son muy femeninos y usan su femineidad como ventaja.

 

14. Pero ¿hay un “techo de cristal” en el mundo de la música clásica, un punto pasado en el que las mujeres solo pueden avanzar con mucho esfuerzo?

Sí. No puedo pensar en ninguna mujer que haya tenido una carrera internacional tan importante como la de Karajan o Bernstein.

 

15. Tu eres una de las mujeres que ha roto este techo. ¿Cómo se siente?

A menudo lo comparo con el alpinismo. Todo lo que puedes ver son tus propios pies, la piedra enfrente de ti y el siguiente paso a dar. No miras abajo y no miras atrás.

 

16. ¿Te has sentido “mareada” haciéndolo?

Se siente más como soledad. A mucha gente no le gustas cuando tienes un puesto de liderazgo que requiere la toma de decisiones difíciles. Es algo con lo que se debe aprender a lidiar. A veces me siento un poco sola, suele ser un poco duro y muchas veces deseo hacer algo completamente nuevo. Pero luego, estoy parada en el escenario sintiendo la energía que emana de los músicos, dejo que el sonido me inunde y es en esos momentos, en los que me doy cuenta que no hay otro lugar en el que quisiera estar.

 

17. ¿Cómo lidias con la soledad?

En este trabajo debes ser vulnerable y permanecer humano. Tienes que abrirte y eso no siempre es fácil. ¿Cómo ser abierto y auténtico sin colapsar por la presión? En mi posición, constantemente me encuentro entre querer abrirme o protegerme. Y cuando me siento sola en el proceso, me enfoco en cosas mucho más importantes.

 

18. ¿Tu familia?

Si.

 

19. Con un bebé de 2 años, Luciano, y otro en camino, la maternidad es otro gran puesto que has desempeño. ¿Cómo balanceas tu vida profesional y familiar?

No es fácil. Tengo un horario muy estricto que requiere mucha disciplina, pero creo que es bueno para los niños cuando sus madres hacen lo que aman. Puedo ver cuánto disfruta mi hijo Luciano venir a los ensayos y a los conciertos, él puede ver lo emocionada que estoy, lo feliz que esto me hace. El amor por mi trabajo es algo que nos une, no algo que nos separa.